Pediatría en el Siglo XXI.
- doctorgregorytorre
- 1 nov 2020
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El SIGLO XXI se caracteriza por múltiples cambios políticos, sociales, culturales, económicos, científicos y tecnológicos como nunca antes se habían visto. SI bien, en otros momentos de la historia de la humanidad hubo cambios significativos, este SIGLO XXI apuesta por un cambio total en la manera como nos percibimos a nosotros mismos y al medio que nos rodea.
Los grandes avances científicos y tecnológicos van transformando la manera en que concebimos nuestra realidad, y todos los ajustes económicos, sociopolíticos y culturales - hoy en día- ponen sobre la mesa temas que se encaminan a romper dogmas de épocas pasadas, sin saber exactamente cuáles serán los resultados.
Ya que todo lo que acontece en la vida diaria, afecta el desarrollo de los niños, es por eso que debemos de tener en cuenta las transformaciones a corto y largo plazo para poder desarrollar herramientas que faciliten su análisis, su entendimiento y promover soluciones de base, ya que el futuro del mundo, son los niños del ahora.
¿Cuál es el reto a vencer?
Basta con observar a las nuevas generaciones, generaciones total y absolutamente relacionadas con las computadoras, el internet, las plataformas digitales, las redes sociales y los videojuegos, que viven su día a día dentro de una nube de acontecimientos virtuales, inmersos en una atmósfera informativa y de conectividad digital a las cuales es imposible que no pertenezcan, ya que de no pertenecer, técnicamente estarían en aislamiento con el resto de los habitantes del planeta. De una manera superficial, dichos acontecimientos parecen no ser motivo de riesgo, el problema surge, cuando la falta de control ante los mismos, desencadena una serie de eventos físicos y psicológicos que merman el desarrollo normal de la infancia. Se sabe, que la exposición al ambiente digital sin control, provoca alteraciones en la percepción de la realidad, modificaciones en el estado físico, desarrollo lento de herramientas de adaptación, problemas de aprendizaje, déficit en la atención, capacidades disminuidas para retener información, así como ansiedad, falta de control de impulsos, etc. Lo anterior provocaría que el desarrollo normal de un niño se vea alterado, teniendo como consecuencia un adulto mermado en su potencial de desarrollo.
Pero no solo el Siglo XXI nos pone el reto de la era digital. Múltiples cambios en la esfera sociocultural enfrentarán a esta generación - que aún conserva los dogmas de épocas pasadas- con una nueva generación que no piensa igual que ellos. Lo anterior puede derivar en una lucha de poder, que a nadie va a beneficiar; es por lo anterior que se hace necesario que la educación de nuestros hijos fortalezca el respeto, la tolerancia, la inclusión y la flexibilidad, evitando actos de racismo, xenofobia, discriminación, etc, ya que este tipo de modificaciones en la manera de ver el mundo, se conocen en la escuela, pero se aprenden en la casa. De la misma manera, debemos de alentar en nuestros niños el gusto por desarrollar sus capacidades y no condicionarlas a la productividad. Este mundo, día con día, gira en torno al dinero y es el dinero el que muchas veces marca la pauta para la profesionalización, explotándonos laboralmente, sin satisfacción alguna y solo motivados por el hecho de conseguir una remuneración para poder vivir “lo mejor posible”. Es claro que esto puede tener diferentes matices, según el país en el que estemos, pero si buscamos que nuestros niños alcancen sus sueños, en un futuro serán más felices y vivirán más tranquilos que lo que vivimos hoy.
Es por lo anterior que la Pediatría del Siglo XXI tiene grandes retos en lo próximo, ya que esta generación, es la generación del cambio y como bien sabemos todo aquello que acontece en el mundo afecta directamente a la infancia - tanto en ahora, como para el futuro- modificándola positiva o negativamente.
El reto inmediato será resolver el problema de la pandemia. Primero, el problema biológico y segundo, las secuelas derivadas de la misma. Echar atrás el temor al contagio, el miedo a relacionarse fuera de casa y con los demás, y los malos hábitos - no tan malos en este momento - que se utilizaron para no perder el control dentro del hogar, serán los desafíos que nos deje esta eventualidad microbiológica. Aunado a lo anterior, deberá quedar claro algo: Cuidar la salud, más que resolver la enfermedad, será la premisa de las nuevas generaciones.
Controlar la exposición a los medios digitales, es otro de los retos; controlar los contenidos en la atmósfera virtual, será otro y no perder la relación directa con los otros y el medio que nos rodea, en un espacio real, en tiempo real y sin intermediarios, será una de las batallas a ganar, ya que los niños para su desarrollo, necesitan espacios donde correr, naturaleza que conocer y oxígeno que respirar.
Provocar que se adapte esta generación a los cambios sociopolíticos y culturales en el inmediato, será otra de las contiendas a enfrentar; niños más conscientes del medio ambiente, más tolerantes con la diversidad, más respetuosos de las diferencias y más capaces de disfrutar lo que les gusta hacer - lejos de las condiciones de productividad y obtención de bienes - serán necesarios para evitar alienación y pérdida del sentido de la humanidad.
Generaciones más sanas, mejor cuidadas, más capacitadas para adaptarse al medio y resistir los embates de la naturaleza, serán elementales para continuar con la vida tal cual como la conocemos. Hacer de la salud una prioridad, desde los primeros años de vida, es la única herramienta eficaz para controlar las enfermedades prevenibles y las crónicas degenerativas, lo cual impactará de manera contundente en todos los ámbitos del desarrollo humano; la Pandemia lo ha dejado en claro, dependemos más de la salud que tengamos y transmitamos, generación tras generación, que de los avances médicos que se den en los siguientes años.
Una de las razones por las cuales la Pediatría debería de ser la rama de la medicina en la que más se invierta - en todo sentido - es que, durante la infancia, se puede modificar el curso de un evento y evitar su desarrollo a futuro, así, que si queremos mejores adultos, se debe de empezar por tener mejores niños.

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